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¿Cómo así, el coronavirus no existe? Si, existe pero no como te lo imaginas y algo más, el que pueda estar activo o no estarlo depende de ti.

TE LO VOY A EXPLICAR

Esta es la imagen más difundida del SARS-CoV-2 (Severe Acute Respiratory Syndrome coronavirus 2) que produce la enfermedad conocida como COVID-19 (coronavirus disease 2019) que es como se define y simplifica la pandemia para facilitar su comprensión por todos.

¿Qué es el SARS-CoV-2 o COVID-19?

“Básicamente, un virus, como el C-19, es un trozo de código genético envuelto en una membrana, que viene a ser como el papel de regalo. Un regalo envenenado. De hecho, su etimología viene del latín: “virus” significa veneno. 

Un virus es un “bicho” muy raro.

Para empezar, ni siquiera es un bicho. No pertenece a ninguno de los cinco reinos de la vida. No es ni animal, ni vegetal. Tampoco es un hongo. Ni un protista (un ser unicelular), porque ni siquiera tiene células. Ni muchas, ni pocas. Ninguna.

Y tampoco es una bacteria. Aunque mucha gente suele confundirlos. Una bacteria es un microorganismo procariota, es decir, es una célula tan simple que ni siquiera tiene núcleo, y no requiere de este para vivir.

Si examinamos en un microscopio electrónico la imagen de un coronavirus, se ve una cadena simple de material genético protegido por una envoltura llamada cápside vírica.

Utiliza tres proteínas para hacer sus fechorías. La proteína S es la ganzúa que utiliza para entrar en las células humanas. La E, contagia a otras células. Y la N, le sirve de camuflaje ante el sistema inmunológico.

Cada virus puede llegar a crear unas cien mil réplicas en solo 24 horas. No solo se fotocopia a sí mismo, también debilita o destruye a la célula invadida, lo que abre la puerta a las infecciones oportunistas de bacterias y otros ‘delincuentes’ habituales.”

Tomado de XLSEMANAL

Este es la foto del “asesino”

Pero, como lo dijimos al principio de esta nota el virus NO está vivo. A decir verdad, no está ni vivo ni muerto, y no es un juego de palabras.

No está vivo porque no cumple una de las funciones básicas de la vida: reproducirse por sus propios medios. Y tampoco está muerto porque, como un ladrón de bancos puede hacer un hueco en las paredes celulares de un ser humano y abrir la caja fuerte donde las células guardan sus secretos más valiosos, esto es, su información genética. Y, con ese manual de instrucciones en su poder, replicarse.

A los virus se los clasifica como un estado intermedio de la materia, algo así como la transición entre lo inanimado y lo vivo. Algunos expertos consideran incluso que la materia tiene tres estados: las cosas inertes (como una piedra), los replicantes (virus y priones) y la vida.

Los virus son muy hábiles.

Los virus llevan millones de años afinando sus herramientas, prácticamente desde que comenzó la vida sobre la Tierra, hace unos 3500 millones de años.

No se sabe cómo surgieron. Quizá eran células pequeñas que parasitaban células más grandes y en algún momento dejaron de necesitar su propia maquinaria celular y se las arreglaron con la de su huésped. O quizá, como sugiere la hipótesis del vagabundeo, evolucionaron a partir de fragmentos de ADN o ARN (material genético) que se escaparon, por así decirlo, de los genes de un organismo, y decidieron ver mundo por su cuenta.”

Tomado de XLSEMANAL

Los virus son pequeños y perversos, mucho más que las bacterias. Infectan a todo tipo de organismos, no solo humanos: animales, hongos, plantas, bacterias… incluso, como canibales, a otros virus.

Sin embargo, para desplegar todo su daño como ya lo dijimos, necesitan a los humanos. Si a ti, a mi, a los de tu familia y en general a la gente.

Si logramos evitar que entren a nuestras células, que se multipliquen allí y luego pasen de nosotros a los demás, lograremos evadirlos o por lo menos contenerlos hasta que ellos mismos se “equivoquen” y bajen su virulencia, se comprueben los antivirales que eviten el daño o hasta que llegue una vacuna (no será tan rápido como aparecen las noticias en la prensa).

Para los virus no sirven los antibióticos, ni tampoco desinfectantes tomados y otras alternativas farmacéuticas que se han difundido, tampoco los medicamentos homeopáticos, alimentos con poderes específicos, vitaminas y menos todos esos negocios que se hacen con medicinas “inmunologícas” para las defensas. NO SE ENGAÑE.

Continue haciendo lo que está perfectamente probado en todo el mundo. Evite las TRES C: espacios cerrados, concurridos con contactos cercanos, y desde luego lávese las manos y use siempre que esté fuera de su casa el tapabocas bien colocado.

NOTA: la información está tomada y algunas anotaciones son textuales de XLSemanal que invitamos a leer.