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Es muy preocupante el aumento actual de personas contagiadas y contagiando, el número de pacientes con enfermedad grave y la alta tasa de letalidad por COVID-19.

La letalidad de alguna forma es un indicador de la virulencia o de la gravedad de la enfermedad aunque, sin embargo, podría indicar también que algo NO se está haciendo del todo bien.

Es muy difícil afirmar con exactitud las razones exactas de esto último pero, sin duda, entre los elementos que están influyendo en el agravamiento están:

  • el entendible desconocimiento por parte de la gente del común de la presentación clínica de la enfermedad.
  • los días en los que pueden aparecer los síntomas más serios que indican enfermedad grave (curso de la enfermedad)
  • cuáles son estos síntomas y signos, y cómo detectarlos sin ser médicos para recurrir inmediatamente a la ayuda y no seguir en la casa, peor aún, automedicándose o siguiendo prescripciones que no tienen valor científico.

Dos de los signos más importantes de empeoramiento son la dificultad respiratoria y la disminución del nivel de oxígeno en nuestro organismo (hipoxia). Un OXÍMETRO puede ayudarnos a detectar esto oportunamente, en el COVID-19 y en general en las enfermedades cardiorespiratorias.

Vamos a ver cómo medir nuestra oxigenación, pero antes de entrar en este tema es conveniente precisar algunas cosas que invito a leer con detenimiento.

Período de incubación del COVID-19 (días previos a la enfermedad)

Se cree que el período de incubación de la enfermedad es de 2 a 14 días, con una mediana de tiempo de 4 a 5 días desde la exposición hasta el inicio de los síntomas. El 97.5% de las personas desarrollarán la enfermedad en los 11.5 días posteriores a la infección por SARS-CoV-2.

Ahora bien, algo adicional importante que anotar es que la persona puede empezar a ser contagiante durante estos dos (2) días antes de que inicie síntomas, o aunque no los tenga, por esto es indispensable aislar a todos los contactos de alguien positivo y hacerles inmediatamente pruebas (PCR o antígenos x hisopado nasofaríngeo) para COVID-19.

Presentación de la enfermedad 

En general, los adultos con infección por SARS-CoV-2 pueden agruparse en las siguientes 5 categorías de compromiso por la enfermedad. Sin embargo, cada categoría pueden superponerse y el estado clínico de un paciente, que es dinámico, puede cambiar a medida que avanza la enfermedad.

  1. Infección asintomática o presintomática: personas que dan positivo en la prueba de SARS-CoV-2 mediante PCR o una prueba de antígeno pero que no presentan síntomas que sean compatibles con COVID-19.
  1. Enfermedad leve: personas que tienen cualquiera de los diversos signos y síntomas de COVID-19 (por ejemplo, fiebre, tos, dolor de garganta, malestar, dolor de cabeza, dolor muscular, náuseas, vómitos, diarrea, pérdida del gusto y el olfato) pero que no tienen dificultad para respirar, disnea o imágenes anormales en los estudios de imagenología del tórax.
  1. Enfermedad moderada: hay evidencia de enfermedad de las vías respiratorias inferiores durante la evaluación clínica o las imágenes pero los pacientes oxigenan bien. Tienen una saturación de oxígeno (SpO2) igual o mayor 94% en el aire ambiente al nivel del mar (en ciudades como Bogotá del 92%)
  1. Enfermedad grave: Aumento de la frecuencia respiratoria (>30 resp./minuto), compromiso de la oxigenación (Saturación de Oxígeno menor a 94% en el aire ambiente al nivel del mar) y más del 50% de compromiso pulmonar en un TAC o Rx de Tórax.
  1. Enfermedad crítica: individuos que tienen insuficiencia respiratoria, shock séptico y / o alteración multiorgánica.

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Foto por Solen Feyissa en Unsplash

Pronóstico y progresión de la enfermedad.

La gran mayoría de las personas (81%) tendrán una enfermedad asintomática o leve a moderada (ver #1, 2 y 3) y oxigenan bien (≥94%).  La mayoría de los pacientes levemente enfermos se pueden manejar de manera ambulatoria o en casa a través de telemedicina o visitas telefónicas. No se indican rutinariamente imágenes ni evaluaciones de laboratorio específicas en pacientes sanos con COVID-19 leve. Monitorear muy de cerca si tiene más de 60-65 años y condiciones o enfermedades subyacentes (ver más adelante)

En los que tienen enfermedad moderada (hay evidencia de compromiso respiratorio pero siguen con SpO2 ≥94%, es decir oxigenan bien), dado que la enfermedad pulmonar puede progresar rápidamente deben ser monitoreados de cerca, mucho más si son mayores de 60-65 años o tiene factores subyacentes (ver estos luego)

Enfermedad grave (dificultad respiratoria y mala oxigenación) podrían tener el 14% de las personas. Estos pacientes pueden experimentar un rápido deterioro clínico, progresar al estado crítico (5% del total) e ir a una Unidad de Cuidado Intensivo, donde desde luego el pronóstico se torna más sombrío. La oxigenoterapia se debe administrar inmediatamente utilizando una cánula nasal o un dispositivo de oxígeno de alto flujo, se deben solicitar exámenes complementarios e iniciar terapia médica especializada.

UNA OBSERVACIÓN: A este propósito, tener más camas de cuidado intensivo es muy importante pero tanto o más más es cumplir las medidas de seguridad para evitar contagiarse, conocer la enfermedad y cómo progresa esta para acudir a la atención oportuna.

  • Nota 1:  Los porcentajes anotados son aproximados. Están tomados de distintos estudios que podrían tener algunas variaciones en cada país y comunidad. 
  • Nota 2: De otro lado, nadie sabe con certeza en qué grupo va a estar, aunque desde luego influye la edad (> 60-65 años) y las enfermedades subyacentes. Sin embargo, cada vez se ve mayor gravedad con mayor frecuencia en más jóvenes.
  • Nota 3: En el caso de los niños, el 94% son asintomáticos o tienen una enfermedad leve a moderada, el 5% enfermedad grave y solo el 1% serán críticos.

Finalmente, en relación a esto, las personas con ciertas comorbilidades subyacentes tienen un mayor riesgo de progresar a COVID-19 grave. Estas comorbilidades incluyen tener 60-65 años o más; tener enfermedad cardiovascular, incluyendo hipertensión arterial, enfermedad pulmonar crónica, diabetes, cáncer, obesidad o enfermedad renal crónica; estar embarazada; ser fumador; y ser receptor de trasplante o terapia inmunosupresora.

¿Cómo progresa la enfermedad? ¿Cuándo hay que estar más atento!?

La fatiga puede aparecer entre el día 5 a 8 y el cuadro de franca dificultad respiratoria entre 8-12 días. Es decir, hasta pasar el día 12-14 de la enfermedad no se puede decir con relativa tranquilidad que se está saliendo o se superó la enfermedad. Sin embargo, recordemos, este enfermedad es compleja, precisar cosas no es fácil y nunca hay que perderla de vista.

Sabiendo que el 81% de personas cursan con enfermedad leve a a moderada, uno de los objetivos que nos debemos trazar es saber quién se está agravando, por lo tanto no seguir en la casa y acudir pronto a un hospital o procurar la atención médica inmediata. 

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Foto por mari lezhava en Unsplash

Hay que tener en cuenta que estas recomendaciones son más exigentes y la atención debe ser más oportuna (no dejarse ganar tiempo de la enfermedad) en el caso de la edad (más de 60-65 años) y de tener factores subyacentes (anotados anteriormente).

Regresemos a los distintos cuadros clínicos, es decir a las posible 5 presentaciones. Como podemos ver es fundamental saber si se está oxigenando bien y para esto es fundamental un OXÍMETRO DE PULSO.

¿Qué es un pulsoxímetro?

Un oxímetro de pulso es un dispositivo que al ponérselo en el dedo indica tu nivel de oxígeno en el cuerpo (SPO2) y tu ritmo cardiaco (pulso). 

Se recomienda UTILIZAR en el dedo medio de la mano dominante, aunque puede ser en otro dedo, funciona mejor con manos calientes (tibias habituales) que con manos frías, con las uñas cortas y sin esmalte y estas (el dedo) mirando hacia arriba.

La mano debe estar por debajo de la altura del corazón pero debido a que los niveles de oxígeno pueden fluctuar, considera tomar mediciones varias veces al día. También pruébalo en distintas posiciones: por ejemplo, acostado o caminando. Toma notas para compartirlas con tu médico.

La mayoría de la gente sana tendrá una lectura de oxígeno (SpO2) de entre el 94 -98 por ciento al aire ambiente y a nivel del mar. En ciudades como Bogotá, podrían ser normales SpO2 del 92%. En embarazadas se prefieren SpO2 iguales o mayores del 95% pues en esa situación se demanda más oxigenación para garantizar la mejor salud del feto. Algunas personas con padecimientos preexistentes podrían tener una lectura normal más baja. Debes ponerte en contacto con tu médico si el número consistemente baja del 92 por ciento, y en embarazadas incluso por debajo de 95%.

Nota: El pulso normal para un adulto en reposo oscila entre los 60 y los 100 latidos por minuto, aunque los atletas pueden tenerlo más bajo. (tienen un corazón más fuerte). Algunos adultos mayores tienen en condiciones normales menos de 60/m (bradicardia) que si es o ha sido asintomática, no tiene problema.

Consejo: Una de las cosas que debes recordar acerca de la lectura de un oxímetro de pulso es que muchos de ellos son diseñados para ser leídos por alguien frente a ti, no por la persona que lo usa. Si no tienes en cuenta esto, por ej. puedes leer 86, pero la realidad es que ese 98.

Video tomado de AFP Español – Se puede ver en su canal YouTube

¿Cómo funciona un oxímetro de pulso? (haz clic en el video que te lleva a YouTube)

Cuando pones el dedo en un oxímetro de pulso, este emite diferentes longitudes de onda de luz a través de tu dedo (no se siente nada) para medir el nivel de oxígeno que transportar la hemoglobina. El oxímetro de pulso mostrará una lectura numérica: un porcentaje que indica el nivel de saturación de oxígeno en la sangre (SpO2). El video te explica en detalle su funcionamiento.

¿Qué sucede si cae mi nivel de oxígeno? ¿Cuál es el tratamiento?

Si tu lectura cae consistentemente al 92 por ciento o menos, debes ponerte en contacto con tu médico, pero no entres en pánico. Dependiendo de una evaluación global y exámenes complementarios se tomará la mejor determinación.

La buena noticia es que es mucho más fácil reforzar un nivel de oxígeno que está empezando a bajar que uno peligrosamente bajo. El médico seguramente indica oxígeno y reitero, en varias ocasiones, el paciente, desde luego monitoreado de cerca con exámenes y evaluación cuidadosa, puede no progresar a un estado crítico.

Foto por Ankush Minda en Unsplash

¿Los dispositivos caseros son precisos? ¿Cuál debería comprar?

En general los pulsoxímetros caseros funcionan bastante bien y son bastante precisos, y cuestan alrededor de $100.000 pesos colombianos (USD$ 30-50). No vale la pena comprar el más caro para que funcione mejor.

¿Puedes manejar la pulsioximetría en la casa?

Hay opiniones divididas entre los funcionarios de salud en cuanto a la recomendación del monitoreo generalizado en casa con un oxímetro de pulso durante la crisis de COVID-19. Sin embargo, en momentos en que la atención sanitaria y médica está desbordada, teniendo en cuanta lo que he tratado de resumir en esta nota, VALE LA PENA tener un oxímetro en la casa y en caso de enfermedad estar monitoreándose la oxigenación sin angustia.

Ningún aparato reemplaza al buen juicio médico, pero puede ayudar a orientarte y a orientarnos, eso si, reitero, teniendo en cuenta que especialmente en los mayores de 60-65 años y en personas con enfermedades de base siempre hay que ir un paso adelante.

¿Me cuentas si te quedó todo claro? ¿Hay alguna duda? ¿Preguntas?