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Que las vacunas son seguras, efectivas y valen la pena, eso lo reconocen la inmensa mayoría de las personas en en Colombia ?? y en el mundo ?. 

El papel que juegan las vacunas es incuestionable. UNICEF calcula que se salvan entre 2-3 millones de niños al año gracias a las vacunas y un reciente estudio informa que la vacunación en los países más pobres del mundo, desde el 2001 a hoy 2020, ha evitado unos 20 millones de muertes.

Pienso que no hay mejor argumento que reafirme esto que la angustiosa búsqueda de una vacuna contra el COVID-19 y el deseo y la ilusión que la tengamos pronto para aplicárnoslas inmediatamente se permita y esté disponible.

En estos tiempos de COVID-19 ofrecemos en el consultorio un programa de VACUNACIÓN SEGURA, niño a niño, sin nadie más en la sala de espera, cada 30 m, que puedes ver en detalle en este enlace: https://bit.ly/2T6yLpM

Colombia tiene un excelente programa de vacunación (PAI) con una buena cobertura para todos los niños que complementamos con la vacunación privada en el consultorio con vacunas acelulares y de última generación.

Hoy, para aclarar algunas inquietudes quiero ampliar y explicar algunos MITOS que hay sobre las vacunas y ofrecer las VERDADES científicamente comprobadas que explican o desvirtúan estos.

MITO 1: Administrar a un niño más de una vacuna de forma simultánea puede sobrecargar su sistema inmunitario e incrementar el riesgo de efectos secundarios. 

FALSO: La evidencia científica demuestra que la administración de varias vacunas al mismo tiempo no tiene efectos negativos sobre el sistema inmunitario de un niño; por el contrario, poner al niño varias vacunas al mismo tiempo tiene varias ventajas: con menos pinchazos se cubren más vacunas (más breve el momento de angustia y menos dolor), disminuye las visitas al consultorio (lo que ahorra tiempo y dinero) y causa menos molestias al niño, a los cual hay que sumar que definitivamente está comprobado que no aumenta los efectos secundarios

MITO 2: La vacuna contra la INFLUENZA no es muy efectiva. No es necesaria porque la enfermedad solo genera molestias y además muchas veces luego de aplicarla da gripa.

FALSO: La INFLUENZA (que es diferente a lo que llamamos gripa, resfriado común o catarro) es una enfermedad seria que mata cada año entre 300.000 y 500.000 personas al año. La vacuna protege contra influenza no contra resfriados comunes.

No es cierto que da más gripa luego de aplicada. Lo que sucede es que se aplica en los días o meses de mayor incidencia de catarros y enfermedades respiratorias (abril/mayo para Colombia) y de todos modos algunas personas con o sin vacunas les sigue dando catarros, pero a muchos NO INFLUENZA, que reitero es más seria y severa.

Existen grupos de riesgo, como las mujeres embarazadas, los niños, los mayores de 60-65 años y los pacientes con patologías crónicas como asma, enfermedades cardiacas y enfisema a los cuales la influenza les puede ocasionar complicaciones e incluso la muerte.

La vacunación que aplicamos en el consultorio ofrece inmunidad frente a cuatro de las cepas más prevalentes cada año, incluyendo H1N1.

En caso de las embarazadas, se protege además al recién nacido. Es el mejor modo de reducir la probabilidad de padecer una influenza grave o de contagiar a otros.

Evitar la influenza, además, significa evitar costos adicionales, pérdidas de días de trabajo y de colegio.

Se aplica de mayo a mayo, y si se puso en meses diferentes, se debe aplicar la nueva cepa en mayo del año siguiente, no al año contabilizado este en meses.

MITO 3: Las vacunas, especialmente la triple viral (sarampión, paperas, rubéola) causa autismo.

FALSO: Es uno de los mitos, en realidad una falsedad, que más daño le ha hecho a los niños y a la humanidad, y le ha dado pie a la creación de los grupos antivacunas.

No hay ninguna evidencia que pruebe la relación entre la vacuna triple viral, ni en general las vacunas y el autismo o los trastornos del espectro autista. Se trata de una falsedad originado tras la aparición en 1998 de un estudio que señalaba un posible vínculo entre esta vacuna y el autismo.

Aunque posteriormente se concluyó que el estudio era erróneo y el propio autor reconoció que se trataba de un engaño, su publicación causó tal pánico que hizo caer las tasas de vacunación, y como consecuencia están apareciendo nuevos brotes de sarampión especialmente en EE.UU y Europa.

MITO 4 Las vacunas que aplican en las EPS son malas.

FALSO: Las vacunas del programa PAI en Colombia protegen y provienen de laboratorios confiables y de calidad, así como de organizaciones de ayudas de organismos internacionales para países en vías de desarrollo. El programa pone algunas dosis menos pues lo permite la Organización Mundial de la Salud (OMS) para ampliar cobertura sin mayor riesgo agregado. 

En el consultorio tenemos un programa de vacunación privado (hacer “click” en el enlace) y aplicamos vacunas acelulares del última generación y más dosis como se hace en algunos otros programas de los países desarrollados. Estas son vacunas de última generación, cubren más enfermedades en una sola inyección, que como vimos es totalmente inocuo, y dan menos reacciones secundarias y molestias.

MITO 5: No se le puede dar seno a un bebé pues puede vomitar, al aplicarle la vacuna.

FALSO: Todo lo contrario. Las vacunas se deben hacer amables, disminuir la entendible angustia de los bebés y también de la mamá y el papá. (Vale la pena leer aqui)

Siempre que se pueda recomendamos ofrecerle seno y vacunar mientras se amamantan, o si no es posible ofrecer un chupete y cargar en los brazos, así como distraer mediante juegos o juguetes (Ver https://bit.ly/2T5FiB5). Esto disminuye también el dolor como veremos más adelante.

La camilla del consultorio solo la usamos cuando es indispensable para la exploración del bebé o del niño pero esto no es indispensable para vacunar.

De otro lado hay una posibilidad de ofrecer analgesia mediante aplicación de pomadas anestésica que luego en otra entrada de estos BLOGs, enseñaremos en detalle a utilizar. Puedes ver un buen avance aquí.

MITO 6. Debo darle acetaminofén antes, como me recomiendan, para evitar que les dé fiebre o reacción.

FALSO: Por el momento se sigue desaconsejando la administración preventiva de acetaminofén en la vacunación infantil.

Los hallazgos principales de una investigación son:

a) El acetaminofén reduce la fiebre posvacunal, no así el ibuprofeno.

b) El acetaminofén podría interferir en la producción de anticuerpos frente a ciertas vacuna.

Hay varios estudios, algunos no tan conclusivos pero, en resumen, hoy no se recomiendan y lo mejor sigue siendo desaconsejar el uso de medicamentos para la fiebre y el dolor con el fin de prevenir la fiebre y el malestar posterior.

Esta es una pregunta que complementa lo que sabemos acerca de la buena práctica de dar seno al vacunar.

Es una recomendación muy beneficiosa, no suficientemente aprovechada, de la lactancia materna, que resulta en un remedio natural eficaz frente al dolor.

Vale la pena ampliar esta información y cómo y en qué momento ofrecer seno para disminuir el dolor, dando “click” aquí.

Beneficios:

Para el bebé: consuelo, alivio aparente e inmediato del dolor.

Para la madre: actitud activa ante los problemas de su bebé, con sensación de servir de ayuda y consuelo directo para su hijo. Aumento de la confianza en su capacidad para el cuidado de su hijo y en la lactancia natural.

Recuerda vacunar a tus hijos aún en tiempos de COVID-19 , especialmente a los bebés menores de 15-18 meses, pues evitas otras enfermedades perfectamente prevenibles.

Se puede hacer en el consultorio con toda seguridad. Lee más información y testimonios aquí